Bautismo del Señor (Mateo 3, 13-17)
Los
israelitas tuvieron que atravesar el Jordán para entrar en la Tierra Prometida.
Entonces, Dios detuvo la corriente y pudieron pasar por el cauce seco (cf. Jos
3); en el bautismo de Jesús, son los cielos los que se abren y se oye una voz:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco». El descenso del Espíritu no
añade nada a la divinidad de Cristo, pero recuerda la unción del rey y la
investidura profética. Jesús nos salva a través de su humanidad. Por él tenemos
acceso al Padre y podemos seguir recibiéndolo en nuestro cuerpo mediante los
sacramentos.
Lecturas para la Misa
de esta Solemnidad
https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/11-1-2026/lecturas/
This Solemnity´s Holy Mass Readings
http://www.usccb.org/bible/readings/011126.cfm

No hay comentarios:
Publicar un comentario