XXXII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A (Mateo
25, 1-13)
Ante la parábola de las diez vírgenes, no faltan quienes expresan su
perplejidad por la falta de «solidaridad» de cinco de ellas con sus compañeras.
¿Por qué no compartieron su aceite? ¿No pertenece a la entraña del cristianismo
la comunión de bienes? Al leer el evangelio hay que evitar contraponer una
enseñanza a otra. Hay parábolas en las que Jesús insiste en la obligatoriedad
de atender al prójimo. La caridad no admite excusas. Los textos, incluso los
aparentemente discordantes, pueden iluminarse mutuamente. De alguna manera, se
sugiere que cinco de ellas han comprometido su vida en el encuentro con el
esposo mientras que las otras cinco se lo han tomado a la ligera, hasta con
frivolidad: por eso no pueden compartir el aceite. El compromiso no es solo entre
ellas, sino de cada una con el esposo y el verdadero amor, que, frente a
ciertas concepciones deformes de la compasión, nunca compromete la relación con
Cristo. En esta parábola no se habla de dejar de hacer el bien a los hombres
para así ser mejores discípulos, sino de cómo ordenar nuestra vida desde el
amor al Señor. A nadie se le escapa que, en nuestra realidad cotidiana, nunca
quedamos exonerados de la caridad hacia el prójimo. Jesús habla de «necias» y
«prudentes». Como en otros momentos del evangelio, la prudencia significa
acoger sus enseñanzas y ponerlas en práctica. Necio, en cambio, es quien no
escucha la voz de Dios e incluso vive como si no existiera. Así, con el ejemplo
de unas mujeres que no fueron capaces de permanecer despiertas, Jesús nos
alerta de que hemos de velar, porque no sabemos ni el día ni la hora.
Lecturas de la Misa de
este Domingo.
https://lecturasmisa.wordpress.com/l-i-a-tpo-ordinario-27-33/#_DOMINGO_32
This Sunday´s Holy Mass Readings
http://www.usccb.org/bible/readings/110826.cfm






