I Domingo de Cuaresma ciclo A ( Mateo 4, 1-11)
Cada año, en los inicios
de la Cuaresma, la Iglesia pone ante nuestros ojos este misterio de la vida de
Cristo en el que tras ser bautizado en el Jordán, «Jesús fue llevado por el
Espíritu para ser tentado por el diablo». El diablo dirige su ataque al
mesianismo de Cristo, a su condición de hijo de Dios. Las tres interpelaciones
se dirigen a que instrumentalice a Dios para obtener algún beneficio. Las
propuestas del diablo no solo son atrayentes, sino que pueden ser percibidas
como de una urgencia inaplazable: el problema del hambre, vivir en la
fascinación separada de la verdad y un gobierno que garantice el orden y la
justicia mundana. Más Jesús nos recuerda
que el criterio no reside en lo que nos parece que necesitamos, sino en la
fidelidad a Dios. Precisamente, en el inicio de la Cuaresma, esta escena nos
recuerda también el peligro de malinterpretar la misma Sagrada Escritura. El diablo
la utiliza intentando apartar a Jesús de su misión. Las tres respuestas del
Señor nos indican la dirección adecuada: preferir a Dios a sus dones; buscar su
camino y no querer forzarlo a que enderece el nuestro; no anteponer ningún
logro económico, social, político o de cualquier clase a Dios, el único que ha
de ser adorado.
(Fuente: David
Amado Fernández, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de este Domingo.
https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/22-2-2026/lecturas/
http://www.usccb.org/bible/readings/022226.cfm

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