II Domingo del Tiempo Ordinario A (Juan 1, 29-34)
El bautismo de Jesús, hoy explicado por Juan, apuntaba a su muerte y resurrección, cargando con la cruz de nuestros pecados y curándonos con sus heridas. Ser bautizados con el Espíritu Santo, hace que los sacramentos sean canales de gracia y ser proclamado «Hijo de Dios» le faculta para quitarnos el pecado y comunicarnos la vida divina. Por él llegamos a ser hijos de Dios. Jesús, en su doble condición de Dios y hombre, es nuestro salvador.
En todas las misas hay un momento ritual que nos pone en contacto con esta escena: el momento de la fracción del pan. El sacerdote parte la forma consagrada y deposita una parte en el cáliz. Entonces toda la asamblea canta o dice «Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo». Es el Señor, sacramentalmente presente, que ha vencido a la muerte y que resucitado vive para siempre. Por él tenemos vida.
(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de este Domingo.
https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/18-1-2026/lecturas/
This Sunday´s Holy Mass Readings
http://www.usccb.org/bible/readings/011826.cfm

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