jueves, 3 de septiembre de 2026

OLVIDAR LA OFENSA PERO NO LA HERIDA QUE LA HA CAUSADO

 XXIII  Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A) (Mateo 18, 15-20)

             Nuestra mirada sobre la corrección fraterna no debe olvidar en ningún momento que Jesús se entregó por la Iglesia para que fuera santa e inmaculada. La corrección se inscribe en el orden de la caridad.

El amor de caridad, que nos es dado por el Espíritu Santo, es el que ha de conducirlo todo en cada momento. Sin él, los diferentes pasos que se proponen (reprender a solas, ante dos o tres testigos, ante la comunidad, y la expulsión) podrían convertirse en un mero procedimiento. Entonces, la interioridad, la vida que nos sostiene y por la que la Iglesia cumple una misión en el mundo, quedaría olvidada. La acumulación de escándalos, la presión de la opinión pública, la misma prisa por solucionar un problema o dirimir una disputa no pueden hacernos olvidar esa realidad sobrenatural a la que Jesús apunta al señalar al que nos ha ofendido como «hermano».

San Agustín advertía que siempre debemos olvidar la ofensa que nos han hecho, pero no la herida de nuestro hermano que nos la ha causado. Es decir, hay que custodiar la unidad del amor. Por eso, la separación de un miembro es siempre visto como el último recurso, cuando se han agotado las posibilidades de que enmiende su conducta. Cuando afrontamos los problemas, incluso los más graves, fuera de la caridad del Corazón de Cristo, estos siempre quedan cerrados en falso e incluso es difícil pensar que se puedan solucionar con justicia.

 (Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

 Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://lecturasmisa.wordpress.com/l-i-a-tpo-ordinario-20-26/#_DOMINGO_23

 This Sunday´s Holy Mass Readings

http://www.usccb.org/bible/readings/090626.cfm