XXI Domingo del Tiempo
Ordinario, ciclo A (Mateo 16, 30-20)
Los
discípulos no accedieron inmediatamente a la identidad de Jesucristo. Se
sintieron atraídos por él y le siguieron, pero la realidad de su persona
permanecía envuelta en el misterio. Sus palabras y sus acciones no dejaban de
provocar sorpresa, pero nadie acertaba a saber quién era en realidad. El
evangelio se hace eco de la alta consideración en que lo tenían sus
contemporáneos: Juan Bautista, Elías, Jeremías, o alguno de los profetas. Lo
relacionaban con personajes del pasado, los más grandes que ellos conocían o
recordaban. Entonces, Jesús interroga directamente a sus discípulos. Aquí el
matiz es otro. Antes preguntó por «el Hijo del hombre»; ahora directamente
inquiere: «¿Quién decís que soy yo?» Es decir, quién soy para vosotros, que no
me habéis contemplado de lejos como la gente, ni habéis compartido solo algunos
momentos, sino que convivís conmigo, unas veces atentos y otras distraídos. Es
una pregunta, por tanto, que nos dirige a cada uno de nosotros y que sabemos no
podemos responder solo desde la fascinación que nos suscita, sino que debemos
hacerlo desde la fe. Como Pedro, necesitamos esa luz que viene de lo alto para
reconocer que él es el Hijo de Dios, no olvidándonos de que en el centro no
está lo que se anuncia, sino la persona misma de Cristo. Por ello, tampoco
basta, aunque sea un camino, con conocer bien el catecismo o vivir
honestamente, sino que hemos de pedir llegar a ese conocimiento íntimo de Jesús
como Dios y como Salvador.
(Fuente:
David Amado Fernández, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de este
Domingo.
https://lecturasmisa.wordpress.com/l-i-a-tpo-ordinario-20-26/#_DOMINGO_21
This Sunday´s Holy Mass
Readings
https://bible.usccb.org/bible/readings/082326.cfm

No hay comentarios:
Publicar un comentario