jueves, 2 de julio de 2026

PESO QUE NI OPRIME NI PRIVA DE LIBERTAD

 

XIV Domingo del Tiempo Ordinario A (Mateo 11,25-30)

En la oración que Jesús hace al Padre en el evangelio de hoy encontramos tres momentos: lo que dice a su Padre, lo que dice sobre sí mismo y lo que nos dice a nosotros.

 Comienza con un  agradecimiento  porque se cumple lo que su Padre quiere. Esa es la alegría del Hijo. Lo inefable de la comunión dentro de la Trinidad resuena en estas sencillas palabras de Jesús.

En segundo lugar vemos como en Jesús, el Verbo encarnado, se unen y abrazan el anhelo de plenitud del hombre y el deseo de Dios por colmarlo con su amor. El misterio que Jesús vive, como Dios y como hombre, quiere llevarlo a todos.

Entramos entonces en el tercer momento: la mirada de Jesús se dirige a los que están a su alrededor invitándoles a unirse a él. Solo podemos conocerlo si participamos de su vida. Desde su abundancia se ha abajado para que podamos acercarnos a él desde nuestra pequeñez. Agobio y cansancio son indicadores de una vida insatisfecha y necesitada. El Eterno ha venido a buscarnos para que podamos descansar en él.

La salvación nos llega por la cruz de Jesús y por compartir su destino. Meditando sobre la crucifixión, dijo Benedicto XVI: «El yugo de Dios es la voluntad de Dios que nosotros acogemos. Y esta voluntad no es un peso exterior, que nos oprime y nos priva de la libertad».

 

(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

 

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/5-7-2026/lecturas/

 

This Sunday´s Holy Mass Readings

https://bible.usccb.org/bible/readings/070526.cfm




No hay comentarios:

Publicar un comentario