XI Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A (Mateo 9,36–10,8)
Dios
lo conoce todo: ve nuestro pecado y la deformación que produce en nosotros, la
destrucción que nos causa. Su mirada no se puede separar de su amor y por eso
brota en él la misericordia. Que nos ayude a corregirnos si nuestra tendencia
es ver antes culpables que personas heridas.
Jesús
utiliza dos imágenes. Una describe el estado del hombre: «ovejas que no tienen
pastor»; la otra, el plan de Dios: «la mies es abundante pero los trabajadores
pocos».
La
oración a Dios para que envíe trabajadores contempla esas dos situaciones en un
mismo escenario, que es el de nuestra historia. No habría impulso misionero ni
perseverancia en la caridad o fervor en la oración si se desconociera el dolor
del mundo, pero tampoco si se olvidara el triunfo de Dios sobre el mal. Pero el
relato nos desvela también que esa petición la inició y la mantiene Jesucristo,
quien nos llama a anunciar y entregar aquello que él nos trae sin exigir nada a
cambio, ya que cualquier precio devaluaría el don.
(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de este Domingo.
https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/14-6-2026/lecturas/
http://www.usccb.org/bible/readings/061426.cfm

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