III DOMINGO DE PASCUA ciclo A (Lucas 24, 13-35)
Un “desconocido” ha de hacerse descubrir por los dos viandantes
camino de Emaús. Sorprende todo lo que aquellos hombres sabían. Jesús no
corrige su información, pero les explica que Moisés y los profetas habían
afirmado que lo sucedido era necesario «para que el Mesías entrara en su
gloria». Ellos habían sido «necios y torpes para creer». Tomaron decisiones
precipitadas, marchándose cuando Jesús acababa de ser sepultado, con un inmediatismo semejante al de nuestra época.
También fueron escépticos, negándose a creer el testimonio de las mujeres que
contemplaron la tumba vacía. Por último, cometieron el error de alejarse de la
comunidad para sobrellevar, en soledad, la frustración del desengaño, todo lo
cual conduce a un diálogo cerrado: «Conversaban y discutían».
Frente
a lo que creían saber se encuentran con lo que Dios ha dispuesto. Muchos
acontecimientos de nuestra vida encuentran su sentido cuando somos capaces de
verlos a la luz de Dios. Una mentalidad racionalista, unida a cierto
individualismo y a la prisa y la comodidad, alejaba a aquellos hombres de la
comunidad de Jerusalén. ¿Es nuestra vida también un camino hacia Emaús?
Lecturas de la Misa de este Domingo.
https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/19-4-2026/lecturas/
This Sunday´s Holy
Mass Readings
http://www.usccb.org/bible/readings/041926.cfm

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