miércoles, 18 de marzo de 2026

UN HOMBRE JUSTO

  San José, esposo de la Virgen María. San Mateo (1,16.18-21.24a

           El ejemplo de san José es una gran guía en nuestras vidas. En primer lugar, es la prueba de que para ser un buen cristiano no es necesario realizar «grandes cosas». José es el santo de lo cotidiano: lo vemos en su hogar, ocupado en la vida doméstica y cuidando de su familia, trabajando en su taller, y pensamos en el momento de su muerte, acompañado de Jesús y la Santísima Virgen. Su existencia está entretejida de alegrías y dolores, como la del común de los hombres, pero nunca desvinculada del cuidado de la vida interior. Dios le hablaba en sueños. Los acontecimientos podían sorprenderlo, pero su juicio no dependía del vaivén de las circunstancias, sino que estaba anclado al querer de Dios. Su tranquilidad era el signo exterior de esa vigorosa interioridad y también la expresión de su justicia.

     José era justo porque quería ajustarse en todo a la voluntad de Dios y por eso hizo de su vida un don. Acogiendo en su casa a la Virgen, ejerció su paternidad sobre Jesús, poniéndose totalmente al servicio del misterio de la redención. Por eso también san José nos instruye para que en las diferentes tareas o misiones en que nos encontremos sepamos, sin descuidar las obligaciones de crecimiento profesional ni los compromisos familiares, contribuir al bien de la Iglesia y a la salvación de las almas. Lo pequeño se une con lo infinitamente grande cuando se hace por amor y al servicio de Jesús.

 (Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

 

Lecturas para la Misa de esta Solemnidad

 https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/19-3-2026/

 This Solemnity´s Holy Mass Readings

http://www.usccb.org/bible/readings/031926.cfm




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