1 de Enero, solemnidad Santa María Madre de Dios (Lucas 2, 16-21)
Los pastores se dirigieron a una cueva en la
que «encontraron a María y a José, y al niño acostado en un pesebre».
Encontraron al que había venido a buscarnos. En esto consiste la novedad
cristiana: es Dios quien, por la encarnación, sale al encuentro de cada hombre.
Jesús no estaba solo. Lo acompañaban María y José, testigos y partícipes del
gran acontecimiento, dos vidas transfiguradas por el misterio de Dios hecho
hombre. Vueltos hacia él, se hacían disponibles para los demás hombres y así
colaboradores en el misterio de la redención. En ellos se nos indica que para
evangelizar es preciso ofrecer a Jesús sin poseerlo; hay que cuidar de él para
que, en la debilidad en que Dios se manifiesta, podamos reconocer nuestra
salvación. Es un ministerio de delicadeza que, como descubrimos en María, hay
que vivir desde el corazón.
(Fuente: David Amado Fernández - revista Magníficat)
Lecturas para la Misa
de esta Solemnidad
https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/1-1-2026/lecturas/
http://www.usccb.org/bible/readings/010126.cfm

No hay comentarios:
Publicar un comentario