SOLEMNIDAD
DE TODOS LOS SANTOS. San Mateo (5,1-12)
Cuántas veces no hemos oído a alguien hacer un comentario como: «No
soy un santo, por supuesto», antes de proceder a destrozar a alguien. Tal vez
lo hemos hecho nosotros mismos. La santidad puede parecer remota e inalcanzable
a la realidad de nuestras vidas. No debería ser así. Juan Pablo II, ese
infatigable canonizador, proclamó una multitud de nuevos santos con un claro
objetivo catequético: quería que nosotros, el pueblo de Dios, nos diéramos
cuenta de que el catálogo de santos de la Iglesia está formado por hombres y
mujeres que encarnaron todas las formas de vida y que eran personas de todos
los tamaños, hombres y mujeres muy parecidos a nosotros. Quería que esa
constatación suscitara una pregunta: si ellos pudieron, ¿por qué no yo? Quería
que tuviéramos ambición espiritual, y ahora, helo ahí, ¡él mismo es un santo!
Esta gran fiesta de Todos los Santos conmemora a las innumerables
multitudes que han tenido el coraje, el amor y el anhelo de abrir sus vidas de
par en par al amor de Dios y ser transformadas por él. Estamos llamados a
unirnos a su compañía. La próxima vez que nos sintamos tentados de decir:
«Claro que no soy un santo», parémonos en seco, traguémonos nuestras palabras,
recordemos a Jesucristo y preguntémonos: «Bueno, ¿por qué no?»
Fuente:
Mons. Erik Varden, ocso (Monje cisterciense y obispo católico noruego).
Lecturas de la Misa de este Domingo.
https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/1-11-2025/lecturas/
This Sunday´s Holy Mass Readings
http://www.usccb.org/bible/readings/110125.cfm
No hay comentarios:
Publicar un comentario